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martes, 26 de marzo de 2019

IDIOTA





Te marchas convencido crees que todo está dicho,
con el hecho de no mirar con los ojos de la verdad
y en lugar de ello ver con mirada tornada.

Tornas y todo se rompe, se rompe porque no se mira,
no se mira porque no se cree, no se cree porque no se confía,
no se confía, porque no se siente cerca,
no se siente cerca porque se equivocó,
se equivocó porque no pensó, no pensó porque no tuvo en cuenta nada,
no tuvo en cuenta nada porque fue egoísta, fue egoísta por miedo,
tuvo miedo por no ser totalmente sincero, no fue sincero por ignorancia,
fue ignorante por no saber, no supo porque no tenía experiencia,
no había experiencia porque nunca sufrió de verdad, sufrió por el mismo,
sufrió debido a que se destruyó a sí mismo, se destruyó a si mismo y no tiene nada.

Nada por tonto e idiota, sin rumbo se encuentra en un limbo del que no sabe salir.
Un limbo extraño pero en el que no se rinde el idiota, porque aun siendo idiota tiene fe.

Una fe ciega en la cual sabe que no hay un camino sino múltiples.


martes, 15 de septiembre de 2015

EL PACTO DE LOS CORDEROS



El rocío de la mañana auguraba un día de calor, aun así no había quien se quitase el polar a las

seis de la mañana. La puerta de la nave ya estaba abierta, desde la puerta les vio; estaban

apoyados en el camión fumando y hablando del partido de anoche.

- Es increíble que levantándose a las cinco para venir a trabajar hayan visto el partido-

pensó.

Se froto las manos frías, aspiro la última bocanada de humo y entro.

- Buenos días

- Buenos días- contestaron casi al unísono.

Llevaba poco en la empresa, una empresa pequeña en la que el vinculo de los trabajadores era

semifamiliar, por no decir que en todos los órganos de estructura de la empresa había un

familiar directo del jefe, se consideraba un ente extraño por lo que entablar conversación se

tornaba algo prácticamente molesto lo cual la reducía solamente a trivialidades y cosas de

trabajo. Sin más palabras prácticamente que el saludo inicial se puso a colocar el camión

mientras sus dos compañeros continuaban hablando de sus cosas.

De repente una música electrónica rasgo el silencio del crepúsculo, era el yerno del jefe,

macarra trasnochado que actúa como jefe de cuadrilla siendo el trabajador que menos tiempo

lleva; exceptuando el humilde hombrecillo usado como punto de vista en este relato.

- Buenos días, ¿Qué pasa chavales?

El resto contestaron. Entro y se quedo mirando el ambiente mientras digería que el día

empezaba de nuevo y  que hace quince minutos estaba tumbado abrazado al culo de su novia,

probablemente luchando contra la resaca de algo. Al ver que no sacaría conversación de

ninguno de nosotros y que de seguir así probablemente se quede dormido contra la pared,

decide ponerse en movimiento y colocar su furgoneta, le tocaba hacer revisiones, el solo por lo

que no tendremos que aguantarle nada más que al inicio de la historia.

Toño, uno de los veteranos que estaban charlando ayudo a Héctor, el hombrecillo carne del

paro en cuanto terminen las vacaciones de la plantilla oficial de la empresa. Había que subir

bombas y depósitos muy pesados para solo una persona; más que pesados son demasiado

aparatosos de mover.

Un sonido agudo acaricia el aire, de repente todos dejaron progresivamente de hacer ruido

para oír claramente aquel silbido. Un – buenos días- cantarín retumba en la nave; es

respondido primero por su yerno y el resto mientras se dirigían hacia la entrada de la oficina

devolvían el saludo. Todos como ovejas subieron detrás del jefe esperando las instrucciones de

ese día.

- ¿Donde está Enrique?

- No ha llegado todavía, ahora llegara- responde el más veterano.

El jefe comienza su ritual, deja la manzana encima de la mesa, enciende el ordenador, va al

cuarto de archivos para encender el hilo musical, saco unas carpetas encima de su mesa y se

sentó mirándonos esperando las primeras noticias del día. La conversación derivo a

comentarios sobre las noticias, el jefe daba su opinión y esperaba la del resto de trabajadores,

parecía una encuesta.

De pronto unos pasos acelerados suben por las escaleras, era Enrique.

- Buenos días, estaba Damián con fiebre y tuve que pasar por la farmacia antes de venir-

cabe decir que Damián era su hijo.

- No pasa nada, pero avisa por what’sapp o algo, ya estábamos preocupados- una

sonrisa en los labios y una mirada seria expresaba la cara del jefe durante esta frase.

- Bueno hoy Rebeca llegara tarde, tiene que ir al hospital; Rebeca su sobrina

embarazada; así que repartiré el trabajo yo hoy. Enrique ibas a ir de revisiones con

Tino hoy pero como has llegado tarde sin avisar vas a comer fuera.

- Joder si yo…

- Es broma, no sabía si mandar a Mariano o a ti, pero Mariano tiene medico a las cuatro

y no puede ir a Guiputxu, así que Héctor, Toño y tu al hostal Etxebarri, el del

monasterio en el monte, Toño tu ya has estado ¿no?

- Si hombre, aquel que está de espaldas a la mar… al lado de la iglesia esa metida en la

piedra ¿no?

- Ese

- Tomad los papeles y vais para allá, limpieza y revisión.

Cogieron los papeles y se fueron, metieron la ropa en el camión, era lo único que quedaba

puesto que Héctor había metido el resto antes, Enrique se fue a abrir la puerta, Toño y Héctor

se metieron en el camión, al último le tocaba el puesto incomodo así que a Héctor no le

quedaba más remedio que ponerse en el medio de ambos. Mientras Toño rellenaba el disco

del camión y Enrique esperaba que saliésemos Toño se dedico a hacer el parte del día, no era

más que señalar a dónde íbamos, a qué hora, cuantos kilómetros tiene el camión a la ida,

llegada y vuelta, aparte de poner los trabajos del día.

Con el camión fuera, Enrique cerró la puerta mientras Héctor y Toño encendían un cigarro.

- Puta mierda de humo- Enrique no fumaba

- Calla tú, que cuando bebes bien que fumas.

Toño puso la radio y todos escuchában sin ganas de contestar; al poco de  apagar el cigarro

Héctor se durmió, quedaban dos horas y pico de incomodo viaje en la cual la conversación iba

a ser poco fluida, decidió que era mejor idea salir de ahí y la única forma era dormir.

De vez en cuando algún bache o algún riff de guitarra le hacía abrir el ojo, las ciudades pasaban

a la velocidad de la luz; Laredo, Castro, Bilbao; Amorebieta, Éibar, Tolosa... El camión se paro y

una mano enorme da un golpe a Héctor en la pierna.

- Levanta vamos a tomar un café.

Estaban en un pueblo de Euskadi, de eso no había duda, casas de piedra con fachadas pintadas

de cal, balcones de madera, tejados en forma de uve invertida; dentro del bar la Ikurriña tenía

un lugar preferente en mitad de la barra, animales muertos como codornices, cuernos de

ciervos, lanas de oveja colgadas… entre ellos destacaba un lobo perfectamente disecado.

- Buenos días, dos cortados y un mediano.

El dueño del establecimiento sin mediar palabra puso los cafés y cobro. En el rato del

desayuno poco hablaron los tres trabajadores, la mirada fija del camarero y el silencio del lugar

creaban una escena demasiado tensa, fuera del trabajo no se sacaba ningún tema.

- Adiós- dijimos todos.

- Agur- respondió el tabernero mientras recogía los cafés

Encendieron un cigarro, los que fumaban y comenzaron a subir un monte; no había podido ver

como se llamaba el pueblo y no encontró ningún cartel que indicara el nombre del monte que

subían.

La carretera era estrecha con precipicio a un lado y dura pared de piedra a otro, el camión

ocupaba poco más de un carril en las curvas lo cual hizo que los músculos de todos se

mantuvieran tensos durante la subida; de pronto la carretera se ensancho, aparecieron tres

enormes piedras con forma de pico, alrededor de estas se situaba un enorme monasterio el

cual descendía rodeando a las tres enormes piedras por el acantilado; una de esas

construcciones que no parecen humanas; los tres trabajadores no pudieron cerrar la boca y

aun retrasando la jornada laboral decidieron bajar del camión a mirar.

- Es alucinante.

- No parece hecho por personas, aquí arriba, mira el tamaño de esas columnas y esas

puertas, yo sigo sin entenderlo

- Ni yo, parece increíble

- Pues lo hicieron, para que luego os quejéis de que trabajáis mucho- dijo Toño que

siempre que podía echar un cigarro se escaqueaba del trabajo. - Es un poco más arriba

el hotel, vamos.

Llegaron al hotel Hotel Etxebarri rezaba un cartel, parecía un hospedaje pequeño, con pocas

habitaciones y un comedor pequeño, Enrique se bajo a preguntar.

- En cuanto tenga vacaciones me vengo aquí unos días, seguro que esto a mi mujer le

encanta

Héctor asentía con la cabeza, la verdad que el lugar tenía algo extraño, esa mega construcción

perdida en un monte era extraño, poderoso.

- Es allí arriba seguidme

Enrique echo a andar cuesta arriba hasta una entrada que daba a parar detrás del hotel. El

camión iba marcha atrás, cuando Toño y Héctor bajaron se quedaron mirando a Enrique este

miraba el paisaje; un enorme prado rodeador de piedras gigantes y bosque se situaba detrás

del hotel, ahí pegado al mismo había una casa, con una cuadra y un garaje; los dueños de ese

hostal parecían vivir en un paraíso natural, una especie de Edén, un terreno colocado en ese

monte dedicado a una sola familia con un monasterio al lado; era extraño que la iglesia no se

haya hecho con el monte entero teniendo en cuenta este paraje. El ruido del mar bramaba al

otro lado de las peñas.

- Ahora viene el dueño

Todos seguían mirando palmo por palmo aquel terreno; un valla contenía unas ovejas ayudada

por la montaña; en el desfiladero un bosque de hayas y robles crean una inmensa oscuridad, a

pesar de que a aquella altitud se había disipado la niebla. Un hombre panzudo con camisa de

cuadros se dirige a nosotros.

- El depósito esta en medio del prao de los corderos, donde el palo ese amarillo.

- Vale, el venteo y la bomba de aspiración ¿donde están?

- Uhmm – el señor torció la cara – El venteo sale al tubo aquel, y la bomba… esta dentro

de la cuadra, pero esa funciona bien.

- Tenemos que mirarla señor, si no el electricista ha venido para nada.

Héctor miraba sin entender muy bien que ocurría, a pesar de ser una conversación escuchada

cien veces ya…

- Necesitamos colocar el depósito y una toma de corriente también.

Héctor fue a coger la alargadera, cogió la larga ya que el depósito se encontraba en mitad de

un terreno que alimentaba a unas cuarenta ovejas. El dueño del hotel le miro, se dio la vuelta y

comenzó a andar, Héctor le siguió.

En la cuadra un olor fuerte le sacudió la nariz, era algo más que humedad. El hombre el cual

aislado del sonido del mar tenía una respiración muy pesada señalo un enchufe a Héctor,

enchufo y fue a descargar el resto del camión, un perro se acerco a él según salir de la cuadra,

le olio la mano y  empezó a seguirle. Héctor siempre quiso tener un perro así que se alegro

mucho que aquel pastor vasco le siguiese.

- Deja al perro, vamos a descargar- dijo Toño.

Comenzaron bajando las mangueras, para medir la distancia a la que colocar la bomba;

llevando la caja de herramientas hasta el depósito, las ovejas comenzaron asustadas corriendo

por todo el cercado, a medida que nuestra presencia era más habitual ellas iban acercándose.

- Héctor vete con el señor a ver donde colocamos el depósito.

- Vale.

En cuanto comenzó a acercarse a la casa el perro volvió a seguirle, le acaricio y siguió en

búsqueda del dueño, no sabía dónde empezar a buscar así que empezó por buscar donde

meter el depósito sin tener que sacar todas las mangueras del camión, el sitio cercano más

protegido de la lluvia era la cuadra donde estaba la bomba, allí mismo había una puerta de

madera entreabierta, el perro de pronto se sentó, Héctor le miro y se dio la vuelta para entrar

en el habitáculo, de frente se cruzo con una habitación rodeada de pieles de cordero secando,

llena de huesos de cabezas y en medio el pellejo y la cabeza de un lobo. El lugar era amplio y

entraba el depósito sin problemas, un ruido se oía tras una esquina en la habitación.

- Sera el dueño, vaya cuadra más tétrica el cabrón…

Tras girar la esquina la escena era peor, dos individuos tienen un cordero de unos dos años

agarrado encima de una pesa de piedra, uno de ellos se giraba para ver a Héctor mientras el

otro quien fue el que le vio primero sujetaba el cordero mientras sostenía una risilla en lo que

parecía un ataque de nervios. El del cuchillo comenzaba  a girar este para acelerar el proceso

de desangramiento.

- Aguántale, dice el del cuchillo al de la risilla histérica. Posa el cuchillo en la mesa y va

hacia Héctor con las manos aun manchadas de sangre. – Que no te asuste, es mi

primo, es algo raro.

Héctor que aun no sabía cómo responder al festival de sangre matutino, se limito a preguntar

por el dueño.

- Ahora vendrá, es el que los pela. ¿Alguna vez habías visto matar uno?

Más o menos, mi familia también tuvo corderos.

- Es la manera más honesta de comer carne, si quieres la carne de un animal que

mínimo que tener el respeto de matarle, la forma de comer carne ahora esta

desnaturalizada.

- Es más fácil comerte algo si no lo conoces ¿no?

- Exacto ese es problema, mira esas ovejas, los clientes del hotel les echan pan, las

acarician, piensan que son peluches, pero huelen a comida, se domesticaron para

darnos de comer.

- Claro- Héctor cada vez flipaba mas, tenía sentido pero era esa forma de decirlo, como

odiando al que compraba carne en bandeja, como si la comida es lo único que justifica

la muerte, y el lobo… - ¿Y el lobo? ¿también para comer?

- El lobo viene del monte, el macho cabrío también, uno trae muerte, otra vida; si se

comen tú comida respondes, con el siguiente tendré abrigo para treinta años.

El hombre hablaba con la mirada perdida, tenía poco más de veinte años, pero hablaba con

una razón que parecía haber atravesado generaciones, este hombre no podía estar

familiarizado con la raza humana, esa forma de entender la vida trasciende a las ciudades;

Héctor cada vez tenia más ganas de salir de ahí.

- ¿El lobo es para hacer una cazadora entonces?

- Ponerse la muerte como piel, esta montaña honra al cabrón, el viene y fertiliza

nuestras ovejas las cuales dan corderos que nos sirven de comida, ofrecen a sus hijos,

el pacto de los corderos.

- Ejem, ejem… - el dueño del hostal entra tosiendo. - ¿Qué quieres chaval?

- Ver donde podíamos dejar el depósito, pero aquí igual… molesta.

- Pues si aquí no se puede dejar, dejan el olor en las pieles, y por aquí mejor que no

venga mucha gente. ¿Qué te decían estos dos? Están cerriles, bajan poco al pueblo y

se atrofian…

- Nada, hablábamos de comida, el pacto de los corderos, el pastoreo y eso.

- Habladurías de viejas en el monte.

- ¿Cuál?

- El que no puede ser nombrado firmo el pacto- Gritaba el primo de risa histérica entre

espasmos, acariciaba la lana del cordero cuando este ya había echado el último

aliento.

- ¿Cómo?

- Nada chaval, no les hagas caso, pasan mucho tiempo con los curas y las viejas. El pacto

de los corderos es una leyenda en el que el Dios de las montañas del norte entregaba

el control de las ovejas a los hombres, así nació el pastoreo, pero el macho de las

ovejas el macho cabrío no se podía controlar, pues era espíritu de estos montes por

eso dicen que este lugar fue culto al macho cabrío y los dioses antiguos.

- Ah – un escalofrió recorrió a Héctor. ¿Y el depósito donde lo pongo?

- Claro, claro el trabajo lo primero. Mira allí donde la piscina del hotel hay un cuarto

vacio, puedes dejarlo ahí.

El hombre saco un cuchillo de puño de oro, y avanzo hacia el cordero sin mirar a Héctor,

los otros dos comenzaron a susurrar algo impulsivamente

- Uhh inoino.

Héctor salió del lugar, salió de la cuadra y busco el sol, tenia frio aunque ya eran las once de un

día de julio y el sol brillaba con ganas, se dirigió hacia el cuarto donde le indico el dueño.

En la piscina niñas muy rubias se bañaban y reían, tendrían diecisiete años, otros chavales

también muy rubios intentaban fumar un cigarrillo. La estampa de esos niños no tranquilizaba.

Héctor inspecciono la habitación y se fue a avisar a sus compañeros que ya tenía sitio.

- ¿Por qué has tardado tanto?

- El dueño no estaba, pero vaya panorama…

- ¿Que ha pasado?

- Estaban matando un cordero

- Eso es normal, ¿no te habrás asustado?

- Ya, ya no se ha sido muy raro.

- Pues no podemos trabajar, quedan veinte mil litros en el depósito…

- Pero ¿no quedaban dos mil?

- Lo han dicho mal, vete a ver la bomba y  dile que le dejamos el depósito en el sitio, que

habrá que volver.

- ¿Me puedo echar un cigarro primero?

- Si hombre si

Héctor fue buscando la sombra y una piedra para sentarse, camino entre las ovejas que ya

despreocupadas venían hacia ellos en busca de comida, el fuerte olor a oveja despertaba la

nariz de Héctor, - es verdad, huelen a comida.

Encontró una piedra plana para sentarse al lado entre la piedra se veía una grieta, una grieta

que se metía en la montaña, lo suficientemente ancha para entrar, pero la longitud de esta con

su escasa anchura producían claustrofobia. Héctor miraba a las ovejas, tan tranquilas, tan

dóciles, animales; su carne era sabrosa, sus patas, sus costillas, la boca se le hacía agua. Esos

dos chicos tan raros podían tener algo de razón, comemos sin ser consciente que comer es

muerte, sin sentimiento, viene partido y no sangra; no es, no es natural.

Una brisa acaricia su nuca desde la grieta, se levanta, el aire aviva el cigarro cuanto más se

mete en la gruta, en la piedra unas inscripciones: ERVDINO  LUGH otra más empezaba por C…

apago el cigarro y se fue, allí había algo raro.

Se fue a la cuadra, llamo a la puerta de los horrores

- Señor, señor

El viejo ensangrentado salió con un cuerno en la mano, Héctor explico la situación el viejo se

limito a asentir.

- Poned el depósito y vamos

- Ya nos quedamos a comer que la señora ha dicho que nos invita.

Héctor tuvo que encender otro cigarro ante el shock de tener que seguir allí, recogieron y se

sentaron en el comedor.

- Quiero arroz- decía Toño, es que me encanta

- Pues yo cordero – dijo Héctor, lo visto allí, el olor de las ovejas, el sabor del cordero,

necesitaba cordero.

- Lo que sea, es gratis.

Y así fue, la señora trajo arroz con verduras, agua y de segundo pollo, sin postre; el silencio

incomodo y forzado de la taberna donde tomaron el café parecía repetirse. Al salir a fumar los

dos chicos que estaban sacrificando el cordero pasaron por delante, el olor a oveja les

precedía. En cuanto pasaron algo le hizo decir a Héctor

- Erudino, Lugh- como tosiendo

Ambos tornaron sus cabezas hacia los trabajadores, ciñeron sus cejas y sus ojos se tornaron

como blancos al mirar tan fijamente.

- No puede ser nombrado, no puede ser nombrado- repetían ambos y tornaron su

camino hacia el monasterio

Toño y Enrique miraban a Héctor, ambos callaron, el silencio se mantuvo en el trayecto en el

camión, al salir del lugar en una de las paredes de roca enfrente del monasterio podían verse

estatuas enormes, como de caballeros medievales, todos con su inscripción; Enrique se bajo a

hacer unas fotos.

- Déjalo Enrique vamos, tenemos que bajar de aquí ya.

Hasta que no bajaron del monte y cogieron la nacional seiscientos treinta y cuatro no volvieron

a hablar de aquel lugar, para indicar lo precioso y paradisiaco que era.

martes, 18 de agosto de 2015

REBELÁNDOSE

Deje caer mi cuerpo en el sofá, ella vino después y se tumbó al lado mío. Simplemente mirábamos la tele, había poco de qué hablar, lo hablamos todo e incluso el todo a veces se gasta. Escondido detrás de ella notaremos el calor que pasaba de un cuerpo a otro, pero nuestro cuerpo únicamente recibe el tacto suave de nuestra ropa. Poco a poco a fuerza de discutir nuestras respiraciones comenzaron a sincronizarse, salvo cuando alguno ponía la voz en alto en esa pelea y aspiraba profundamente, he de admitir que yo era quien lo hacía más a menudo, tenía su cabeza tumbada junto a la mía y en cada chorro de aire que entraba por mis fosas nasales entraba ese olor, capaz de otorgar la serenidad cuando es conocido y activar los sentidos y acelerar el corazón cuando le hueles por primera vez, olía a pelo de mujer.

Ella reía viendo una comedia en la caja tonta, yo tenía mis ojos clavados en su cuello, mirando hacia ahí no me servían de mucho, simplemente la oía reír, olía su pelo y aprovechaba su calor corporal en ese invierno tan frío. No podía seguir soportando esa inactividad así que pase a la acción pasando mi lengua por su cuello, estaba salado, ella encogió la cabeza y junto a la vez un gemido y un chillido, no pude distinguirlo bien; me pase un buen rato chupando su cuello cuando se distraía, -¡para!- oí, me calle y metí mi mano por su camiseta para volver a mi estado pasivo de tarde fría y sosa.

Aun así era aburrido esperar a que la tele me cediera un poco de atención, es impresionante lo fácil que es colgarse de ese cacharro, rebelándose contra la tele y sus cosquillas acerque mi boca otra vez a su cuello sin tocarla, el cuello volvió a contraerse y pude notar su vientre como un libro de braille todo lleno de puntos, en ese momento sonó la cabecera del canal, han llegado los anuncios, la luz tonta se ha debido de ofender porque la realidad pone la carne de gallina y ella por muchos sucesos atroces que salgan en las noticias y sean reales nunca conseguirá poner toda la epidermis de punta solo con un aliento.

Se dio la vuelta y me apretó fuerte, bajo un poco la presión y se quedó ahí escuchando mi corazón; ya sabéis: -pum, pum, pum... -no sé porque. Me miro y me beso, largo, suave, húmedo... -ay, me pica, ráscame; pase mis uñas de abajo arriba varias veces hasta que oí, -ya.
Volvió a besarme, no hacía falta verlos para encontrarnos la boca; note un mordisco de otro; un pellizco en el culo, respondí apretando la del suyo hacia mí; pase mi mano por su espalda debajo de la tira del sujetador, nos apretamos y besamos, cuello, labios, hombros, mejillas; cada vez la oía respirar más fuerte. Ella se levantó se quitó la camiseta, me quito la mía y seguimos hidratándonos el uno en el otro, hasta que volví a oír la cabecera del canal y empezó otra vez, giró la cabeza me dio un piquito y se dio la vuelta completamente, que cara gilipollas se me quedo.

Me tumbé, otra vez y volví a besarle el cuello, era ilógico eso que había pasado, -va de dura...
-Tssss, respondió. Me quede mirándola, y resople fuerte sobre ella, supongo que el contraste con el aire frío que expulse fue lo que hizo que mi mano volviera a notar toda la carne de gallina, me quedé mirándola, bueno por lo menos ya noto su piel y no solo su calor, volví a tumbarme a olerla el pelo. Abrazado y respirándole en el cuello, empezó a ronronear y note su culo moverse, por fin se dio cuenta que eso no era el móvil. Me quité los pantalones y arranque los suyos y siguió sin apartar la vista de la televisión, me tumbé otra vez -había conseguido de dejar de notar ropa por casi todos lados, notaba su calor y su piel, así debería haber empezado la tarde. Intentando dejarle ver la televisión me tumbé otra vez, abrazado y respirando, ya solo me quedaba un movimiento más y podría apagar la tele sin que pasara nada.

Pero ese movimiento es mejor construirse uno mismo así que este me lo guardo para nosotros y supongo que lo que paso después creerme que la vista fue la que menos influyó en mitad de la oscuridad.

martes, 14 de julio de 2015

UNA LUZ EN LA OSCURIDAD

Estaba harto y preocupado, el 3 de junio empecé a darme cuenta que me iban faltando ovejas, no sabía si encerrarlas todas en un bunquer construido por mí o dejar que me las siguiesen robando. Fue una preocupación creciente, ni mis perros guardianes podían parar a dicho ladrón, parecían inofensivos como chiguaguas ante un oso. En este lugar solo había zorros y poco más pero el ladrón hacia inservibles a mis perros.
Al día siguiente siempre después de cada dicho hurto las ovejas se las notaba asustadas y turbadas como estatuas que solo parpadeaban de vez en cuando. Una aversión que transmitían a su dueño, era como si me buscaran con la mirada pidiéndome la solución, ¿Qué podía hacer?
El mes siguiente me decidí a aguardar escondido en la noche dentro de mi granero subido en el segundo piso, asomado por un ventanal que daba al recinto de las ovejas. Pasaba el tiempo llego la media noche y la oscuridad cubría todo ya que no había luna o más bien no se la veía con tanta nube, una noche negra donde cualquier cosa podría pasar cerca de ti y no darte cuenta. Hundido en un profundo aburrimiento y desmotivación al ver que no pillaba al ladrón con las manos en la masa de pronto se oyó un ruido y como de la nada apareció un esfera luminosa cerca del grupo de ovejas dentro del recinto. Distinguí el ruido, era una oveja que al parecer se sentía impotente ante algo que la hacía, ese motivo me hizo reaccionar rápidamente. Baje del granero dispuesto a asustar al ladrón, corriendo con toda mi fuerza y furia me dirigí donde escuchaba los ruidos. Cuando ya estaba cerca lo vi, estaba acongojado, una situación anómala, una imagen que me dejaba boquiabierto y sin habla.
Vi un animal o no sé qué era, tenía dos piernas, dos brazos y el cuerpo encorvado de gran tamaño, me recordaba la forma de una araña de las amazonas. Estaba arrastrando a la oveja con sus largos brazos, mientras las otras miraban sin hacer nada, la pobre oveja berreaba intentándose resistir. Viendo todo esto a una distancia prudente aun así me mantenía inmóvil pareciendo una oveja más.
Eso o lo que fuere seguía a la esfera luminosa, bueno eso parecía. Ya en la valla la criatura cogió a la oveja y la retorció el pescuezo terminando con su gran agonía, lo hizo tan fácil como  a una gallina. Salto la valla, los perros no querían meterse en un problema y parecían ciegos a la escena.
 La curiosidad me llevo a seguirla aunque no podía negar el horror que provocaba la idea. La seguí, se metió en el bosque como vagabundeando buscando el camino correcto y esa esfera luminosa siempre cerca de ella o ¿el? Por precaución mantenía una distancia para que no se percatara de mí, no vaya a ser que le dé por retorcerme a mí también el cuello. Le escuchaba hablar como consigo mismo o reproducir sonidos extraños – Brooob grrrouummm dabrumm-. No parecía muy inteligente que digamos ya que con frecuencia hacia paradas, se le veía con la oveja a un ¿hombro? Llevarse la ¿mano? A la que sería una cabeza. No se avistaba ningún animal sabrían del peligro que correrían fuera de sus escondrijos.
Era una estupidez suicida seguir a tal criatura pero desde luego también algo dentro de mi decía que había que hacer algo para solucionar el problema con mi ganado. Al cabo de un rato se acercó a una gruta o cueva metiéndose dentro y espere. Desde fuera parecía que la esfera había cogido más intensidad en el interior y se oian gritos o una especie de ladridos de victoria satisfactoria. No podía quedarme sin hacer nada y me adentre a la gruta con sigilo. Un olor profundamente nauseabundo desprendía la cueva, observando dentro comprobé que era una caverna natural pero no veía nada mas de momento y  seguí mas adentro por un pasadizo estrecho llegando a una galería. Rápidamente me escondí tras una gran roca ya que sentí al instante que allí todo era un espectáculo maligno, peligroso y grotesco. Todo lleno de estalactitas, estalagmitas y formas raras, en el centro se encontraban dos criaturas. Inmundas, antropomorfas, desproporcionadas en sus formas monstruosas. Era como si estuviesen hechas de muchas partes de animales se veían gordas – claro, mucha oveja- rodeadas de huesos y excrementos, tantos que se podría hacer un estudio cropologico. Estaban contentas y creo que comían el primer plato. Una de las criaturas se llevaba una rata a la boca pero el otro estaba entretenido con la esfera reluciente en toda la caverna, a sus pies yacía la oveja muerta. Me percate que ese monstruo dominaba la esfera con una magia invisible al ojo y en sus manos se movía.

Me acorde de antiguos mitos y leyendas que hablaban de unos seres de la noche deformes y temidos, trols los llaman. Un poco de rabia me salió y murmure en bajo la palabra –“trol”-. El trol que parecía controlar la esfera la elevo al techo diciendo algo inpronunciable y de repente se apagó la luz. Entonces y como final la oscuridad me devoro por completo.


martes, 7 de julio de 2015

NADAR TAN ABAJO



Tras mucho tiempo viendo como la gente te hundía, Dave se decidió a salvar a alguien, así que aquella noche se fue al bar de siempre se enfundo su traje de buceo, aquel que no destacaba mucho ya que detrás de cualquier columna podía haber tiburones deseosos de mostrar su poderío, lo cual podía distraerle de su auténtico cometido que era una misión de rescate, bajar bucear y encontrar a Maria para salvarla. La única manera de quitar la presión que provocaban esas profundidades eran esas pequeñas bombonas de oxígeno en forma de cigarrillo que le permitían seguir teniendo sangre fría para nadar tan abajo.

Allí estaba ella, seguía con sus frases irónicas que la permitían nadar sin correr mucho peligro de atascarse y mantenía la mirada de aquel que no sabe muy bien que le deparara tanto buceo, Dave tras pegar el último trago se fue hacia donde estaba ella e hizo como si se le cayera la copa. - ¡Joder lo siento! Aunque sintiéndolo no tiene arreglo. Maria entonces sonrió e hizo un gesto como si no hubiera pasado nada, entonces Dave se acercó a la barra y pidió otras dos copas para compartirla con Maria. Hizo bien en no preguntar, lo más seguro es que si la hubiera ofrecido primero ella se habría escapado. 
- Toma por las molestias, aunque el que se ha quedado sin copa he sido yo… ella acepto la copa y extrañada le miro y dijo, -puff que mierda de noche, Dave extrañado miro a su alrededor y sugirió que parecía que se lo pasaba bien.- Hombre no es de las peores noches, pero aun así esto no corresponde mucho con mi idea de un buen día, cada día se parecen todos más… a lo cual Dave asintió diciendo, - no te creas que es tan raro, todo el mundo que está aquí no quieren la noche de hoy. Maria le miro y pregunto qué hacia el aquí. -supongo que me deje llevar y acabe sin saber que quería hacer, pero es evidente que no elegí yo estar aquí esta noche- dijo él. 

Tras un rato hablando se dieron cuenta que esa conversación no era igual que el resto que habían tenido y una extraña sensación de extrañeza y haber hablado demasiado les impedían volver a su lugar con la mismas sensaciones de poder esquivarlo todo, pero la copa se terminaba y no tenía mucho sentido seguir ahí, así que Maria volvió con sus amigas y Dave se sentó a mirar como sus amigos jugaban al billar, pensando en la conversación que acababa de tener, y creyendo que no sería tan difícil rescatarla.

Las siguientes semanas fueron raras para ambos, Dave estaba más distraído en el trabajo, no olvidaba a Maria pensando que ella pensaba lo mismo que él, era como si al final resultara que lo que pensaba el no esta tan lejos de la realidad de los demás. Se fue fijando como la gente de siempre también necesitaba salir de algo o quizás huyeran de otro sitio. Había un obrero, que en las comidas donde todos se reunían siempre traía un tema de conversación, aunque pocas veces interesara a alguien, la vez que interesaba él se desenvolvía como pez en el agua, las otras veces cada vez que decía algo sobre cualquier tema era para criticarlo y llevarlo a su terreno, él tampoco estaba contento en aquella mesa pero aguantaba de manera extraña y tenaz. La verdad que las personas pueden ser muy complicadas si te detienes a mirarlas… 

Maria en cambio seguía en su pequeña oficina, las mismas chicas con las que trabajaba era con las que luego se la podía ver en el bar, aunque esos días Maria también se quedó pensando en lo que le dijo a Dave y sobre todo las ganas que tenia de chillarlo, miraba como las demás hablaban de ropa, lo que les había pasado con el novio o en el supermercado, cosas que también inquietaban a Maria pero ella no veía el sentido en aburrir a los demás con su vida, total acabaría decidiendo ella que decisiones tomar, no veía el sentido a tanta charla sin sentido y sobre todo sabiendo que todas sus compañeras habían llegado a criticar a otra y el ambiente seguía con ese halo de protagonismo e indiferencia que todas sentían.

Paso la semana  Dave y Maria se volvieron a ver en el bar, Maria se sentó al lado de Dave y le contó lo que le había pasado. Tras un largo rato hablando la conversación había llegado al mismo punto que la última vez pero esta vez, Dave paro y la dijo que tenía que hacer algo, que él había venido al bar con menos gente que la última vez, puesto que tuvo que admitir que si no acabaría haciendo cosas que no le gustaban y sería peor seguir dejándose llevar. Aunque Maria quería hacer lo mismo no se atrevía, Dave insistió en ello, en que pasara de todo que empezara a vivir su vida, que no tiene sentido bailar al son de nadie, pero no le escucho, aunque ella después de contarle esto se sentía muy cómoda hablando con el como para dejar la conversación ahí, así que empezó a hablar de ella, sus problemas, las cosas divertidas que la pasaban, Dave quiso hacerla caso para ver si había otra cuerda por dónde tirar hacia ella de la superficie, aunque esa noche no apareció.

Así pasaron las semanas, Dave y María cada vez hablaban más, la verdad que Dave también se sentía a gusto hablando con ella, hasta a veces hablaba de él, aunque nunca fue algo que le gustara, no tenía sentido estar con ella recordando el pasado gustándole más el presente. Entonces Dave empezó a desistir de rescatarla, en realidad se empezó a hundir en el mar que ella gobernaba, y dejándose hundir un poco se dio cuenta que Maria no quería escaparse de ese mar, en realidad es lo que había ido acumulando a lo largo de toda su vida, era una especie de macabro juego en el que ella se sentía bien ignorándolo, Dave se empezó a fijar lo bien que le quedaba estar encima de todo eso acabo siendo más interesante meterse en ese mundo que sacarla a ella del suyo y hacerla vivir su vida, Dave se empezaba a encoñar de Maria, pero nunca quiso ahogarse así que en un momento dado soltó la nueva cuerda que le unía a Maria y cerrando los ojos resignado por la decisión que había tomado volvió nadando lo más rápido posible a la superficie.

miércoles, 1 de julio de 2015

ASFIXIADO





No sé cómo termine aquí dentro de este agujero, en el que me alimento solo de raíces e insectos que tienen la mala suerte de toparse conmigo. El agua es muy escasa solo puedo encontrarla cerca de algunas plantas, muy pocas. ¿Cuánto tiempo llevo aquí? ni idea, me paso bajo tierra mucho tiempo protegiéndome de lo que hay arriba. Al salir tengo que taparme de pies a cabeza, el sol es mi mayor enemigo, cualquier exposición podría dañarme la piel. Y la arena, me podría pelar como una patata, el viento y las tormentas de arena son constantes.
Por qué el sol ya no es lo que era ahora es más grande ha matado casi toda la vida del planeta y ha secado toda la tierra la cual ha cambiado parce ser su movimiento. Sobrevivimos los más inteligentes.
Hoy es el día de salir a buscar comida y agua, joder tanto deseo estas cosas como la de degustar un buen chochito.
Me tapo y me preparo a salir y pienso: ¡Bien otro día más u otra vez más, jajá, no sé en que día estoy ni cuantos días han pasado!
Disponiéndome a salir cojo mis botes para recoger agua y un trapo para filtrarla si es necesario.
Salgo casi tumbado ya que mi refugio tiene salida pensada para que mi “casa” sea más fresca. Sé que no me puedo alejar mucho por que perdería la localización aunque es como volver siempre gracias a que el refugio se encuentra bajo a una gran montaña de arenisca.
Apenas puedo andar entre el hambre y la pesadez de mi ropa. Avanzo a paso lento sabiendo el riesgo de las prisas y miro a mí alrededor, no se ve nada ni siquiera en el horizonte. Solo una montaña, mirándola sé que mi refugio no durara para siempre ya que es de arenisca, me tengo que mentalizar. Siempre tiene uno la esperanza de que ocurra algo pero seamos sinceros hay que ser realista en esta vida, es muy difícil sobrevivir en un puto desierto aunque yo me autoengaño y quiero pensar que encontrare alguna salida.
Como siempre hoy parece ser un día cualquiera donde encuentro poca cosa, pero oigo algo, un sonido familiar como alguien hablando. Entonces entusiasmado voy corriendo a ver que es, bueno poco a poco jajá no quiero morir asfixiado. Me acerco y veo una forma en el suelo. Cuando llego veo que es un pobre perro moribundo y aullando.
Decido por él, le mato, con un cuchillo improvisado de un trozo de metal lo degüello. No puedo andar con piedades, es algo para comer. Alimentarse algo necesario aunque sea para cuatro días. Vuelvo, tengo que hacerlo aunque no vea la noche tengo que descansar.

Ya en mi refugio me pongo a pensar; ¿ese perro de donde ha llegado? Y ¿Cómo ha llegado hasta allí? Podría estar cerca de salvarme de este infierno, no lo sé.

martes, 23 de junio de 2015

SOBREVIVE

No sé cómo lo entendía, pero lo hacía; Dave aprendió a ser hombre en bares y billares, fumando tabaco y bebiendo, no era difícil considerarse un hombre en sitios como esos, y tampoco que los demás lo consideraran, eran demasiado egocéntricos como para ver más allá de su ombligo, creían que hacían lo que había que hacer y se creían que lo era buenos en ello. No era raro que en una conversación se oyeran miles de palabrotas e insultos y ni mucho menos se acabara discutiendo, era lo que había que hacer para que el resto no pensara que el otro te había pisado, si eso no valía un puñetazo bien dado te volvía a subir a la cima. 

No había mundo más allá, las chicas que es de lo poco que había bueno en esos sitios, solo querían ser la reina del bar por un día, así que el que daba el puñetazo ligaba esa noche, era un regla de tres, puñetazo más dos piropos polvo en el baño, la verdad que era absurdo, pero funcionaba. Además gracias a tanto Internet durante dos semanas parecía que eras la estrella de la semana, Tuenti, Facebook, Google +; todo era una revista del corazón a pequeña escala. Toda la mierda de la zona se reunía ahí, todo el mundo criticaba esos sitios, pero el comentario de todos y cada uno de ellos sobre su opinión no podía faltar.

Después de un buena noche las mañanas siempre son malas, Dave levanta la vista, asegurándose que había llegado a casa, y en la semioscuridad de su cuarto intenta recordar la noche anterior, todo era confuso, demasiada gente para enterarse bien de lo que había pasado. Se levanta como podía pegando el último trago de cerveza para quitar el mal sabor de boca, y va al baño para asegurarse que todo estaba en su sitio; alguna vez se levantó con alguna marca hecha por un chica que nunca recordaría su nombre, pero hace tiempo que en los bares no había ninguna reina de verdad, todas eran reinas de una noche, no era clase, era fachada. Antes era más fácil, cuatro piropos un chupito y tenías una chica para esa noche a no ser que lo hicieras muy mal. 

Ahora ya eso cotilleo no le llegaba tan atronadores como antes, podía enterarse de alguno pero la verdad que le resbalaban bastante, se limitaba a bajar desayunar y encender ese cigarro que hace enlazar un día con otro, como si tuvieran algo que ver… los domingos eran bastante fáciles, no hay que arreglarse, no hay que oír ruido en casa todo es silencio. 

Tumbándose en el sofá piensa en que en breve tiene que hacerse la comida, pero el estomago aun esta revuelto, -mejor otra cerveza para quitarse la resaca, piensa
Abriéndola pega un trago fuerte y enciende otro cigarro antes de ponerse a hacer una comida que comerá solo.
Una siesta y un rato por la tarde en el bar viendo el partido terminan un domingo no muy difícil.

La semana pasa tranquila para Dave, trabaja en una fábrica en mantenimiento, no hace mucho, solo atiende los estropicios que han hecho otros, borrando la mierda de ese lugar. -¿Por qué les pondrán a tocar estos botones si ninguno sabe cómo funciona la maquina? Siempre acaban jodiendola. La semana es aburrida larga y hace que piense en demasiadas cosas,-¿Por qué están tan contentos, si todos los que han acabado aquí no son más que idiotas que no querían hacer nada, o idiotas que no supieron hacerlo a su manera y acabaron en este agujero? Son como yo, pero ellos no se han dado cuenta de eso… borraron todo lo anterior sin importarles que fue lo que les hizo acabar aquí, con que gane su equipo esa semana, su mujer siga siendo la buena chica que nunca les dirán sus defectos y sea considerado un hombre entre los del trabajo son felices, eso si su coche impecable, parece ser que si no se tiran dos horas al día hablando de su coche y se le enseñan a todos sus amigos no anda.

El fin de semana se veía igual, un bar y gente, mucha gente que no hará nada más que lo que hacen todos, Dave se sienta a beber y mira cómo se engañan, pero mirando vio a María, no la conocía mucho era una presumida, y para ella el un mamón, pero en persona era distinta se movía como si hubiera medido todos sus movimientos escondiendo algo, hablaba palabras sin sentido siguiendo el rollo a los demás con frases absurdas y poniendo cara de aburrida, ella tampoco estaba a gusto allí, bebía y fumaba demasiado como para estar a gusto, cuando lo estas nunca te acuerdas de fumar. Le acabo viendo perdido en una conversación de tres, él la saludo intento sacarle algo de ella, pero había demasiada y Dave no tenía nada bueno que decir sobre ellos, sabía que ella quería escapar y el ayudarla a ello pero era imposible poder hacer que alguien se escape contigo cuando lo que tienes que decir es eso. Es imposible decir algo tan bonito con palabras tan feas. Así que apretó sus puños en los bolsillos y se despidió de María, pensando que dentro de unos años se verá consumida por la gente y él pudo rescatarla.